Los ambientes costeros, ribereños, de llanuras y de piedemonte ofrecieron a los pobladores de Urabá y Chocó variados recursos para su subsistencia y múltiples vías para la movilización y el comercio. Varios milenios atrás, esta fue una puerta de entrada de cazadores y recolectores a Suramérica. A partir de los primeros siglos de la era cristiana, sociedades sedentarias de pescadores, recolectores y agricultores modificaron el paisaje y dejaron vestigios de su alfarería y orfebrería. Objetos con motivos comunes, como los pectorales en espirales, evidencian las relaciones que mantenían en esta época los pobladores del Norte de Colombia y la Baja Centroamérica: no solamente se intercambiaban objetos, sino conocimientos e ideas. Se sabe, en particular, que los grupos centroamericanos aprendieron la metalurgia de sus vecinos de Urabá. Las actuales comunidades cunas, emberas y waunanas, descienden de grupos que sobrevivieron a la Conquista.




Hacia el 300 d.C. en las estribaciones de la Serranía de Abibe, en la Cordillera Occidental, habitaron sociedades agrícolas cuyos orfebres elaboraron adornos y objetos para el consumo de la coca. Se conoce poco acerca de estos grupos que en oro y tumbaga representaron a su gente, elementos de la fauna y la flora, y símbolos de su pensamiento.

En figuras femeninas los ceramistas y orfebres de Urabá representaron la fisonomía, adornos, pintura y vestidos de las mujeres de su sociedad. Las figuras de orfebrería eran adornos corporales, mientras las de cerámica se empleaban tal vez en rituales. Los pectorales, colgantes, orejeras, narigueras y collares de Urabá tienen gran tamaño y fina elaboración.

Los recipientes y los cuellos de recipientes utilizados en el consumo de la coca reproducen las formas de guaduas y calabazos. Estos y otros objetos de Urabá recuerdan los de la orfebrería del Período Quimbaya Temprano del Cauca Medio.

Colgantes con formas de aves, felinos, ranas y cuadrúpedos con cabeza de ave, entre otros, reproducían seres de la fauna mítica y el entorno. Con frecuencia presentan dos, tres y más figuras unidas. La espiral fue motivo de inspiración de formas y decoraciones de la orfebrería y la cerámica. Al lado de su importancia estética, la doble espiral debió tener un simbolismo particular.




En el Pacífico chocoano, sociedades de diferentes épocas explotaron los ricos yacimientos aluviales de oro y trabajaron la orfebrería. Hacia el 500 d.C. algunos grupos de la costa enterraban a sus muertos con narigueras, y en la época de la Conquista, pobladores vecinos del Atrato usaban aplicaciones en la nariz, adornos sublabiales y pectorales. Se sabe poco acerca de las poblaciones artífices de los adornos y anzuelos encontrados en la región.

Las figuras humanas esquemáticas con bastones, adornos de plumas y máscaras, representaban a chamanes con atuendos rituales.

Los pectorales circulares y otros objetos similares a los de Panamá y Costa Rica sugieren relaciones políticas, sociales y de intercambio con estas regiones. Hacia el 800 d.C. grupos del Chocó proveían de oro a gentes que habitaban en la Bahía de Panamá.



Urabá y Chocó en la exposición del Museo del Oro

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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