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Durante
milenios, grupos humanos con diferentes culturas y formas de vida aprovecharon
la diversidad de climas y la variedad y abundancia en recursos de las montañas
del Cauca Medio. Sus primeros pobladores, diez mil años atrás, fueron
cazadores y recolectores. Más tarde, por cerca de dos milenios hasta la
Conquista, en los períodos Quimbaya Temprano y Quimbaya Tardío,
habitaron la región agricultores y mineros de oro y sal, artífices
de cerámica y orfebrería.

Entre
500 a.C. y 600 d.C., las primeras sociedades orfebres se dedicaban a la agricultura,
la cacería, la pesca y la recolección de frutos silvestres. Ubicaban
sus viviendas dispersas sobre planicies naturales o en explanadas construidas
en las laderas. Extraían oro de las arenas de los ríos y sal de
fuentes de aguasal, y los utilizaban para el intercambio. Los orfebres eran especialistas
que elaboraban objetos notables por la maestría técnica y estética,
en los cuales plasmaron aspectos de la organización social y el pensamiento
simbólico de sus comunidades.
Tanto los objetos de orfebrería
como los de cerámica de este período tienen características
como las superficies lisas y brillantes, sobriedad en el estilo y formas escultóricas
realistas inspiradas en frutos y figuras femeninas. Las representaciones humanas
en orfebrería muestran rasgos como desnudez, contornos redondeados, torso
grueso, cara triangular, pómulos salientes, ojos rasgados semicerrados,
uso de adornos y ligaduras, y placas colgantes. Estas figuras eran símbolos
de identidad cultural de estos grupos.
Los
adornos y objetos rituales usados por los líderes transmitían mensajes
acerca de su cargo, posición social y pensamiento. En el curso medio del
Cauca y las montañas antioqueñas los atuendos de estos personajes
se componían de pocos objetos, casi todos pequeños. Son frecuentes
las narigueras y orejeras fundidas a la cera perdida en aleación de oro
y cobre o tumbaga. El notorio desgaste de muchos de los adornos evidencia su uso
frecuente. Solo los cascos y las coronas eran emblemas grandes y visibles.
Los
poporos para guardar la cal utilizada con las hojas de coca eran símbolos
de fertilidad por su color y brillo, y por sus formas de mujeres, calabazos, ahuyamas
y totumas. Los líderes los empleaban en ceremonias orientadas a la reproducción
de la naturaleza y el bienestar de la sociedad, donde ellos mismos se hacían
ver como indispensables para la continuación de la vida. También
algunas urnas para las cenizas de los muertos, que se han hallado enterradas en
tumbas de pozo simple, representaban calabazas y mujeres embarazadas, como si
fueran úteros donde renace la vida tras la muerte. Una urna cineraria tiene
la forma de un paujil.
Otro
de los objetos más destacados de la colección del Museo del Oro
es un poporo que representa una mujer de alto rango adornada con pintura facial,
casco y nariguera. Su expresión meditativa y su postura solemne, sosteniendo
barras con aves, le confieren la apariencia de estar participando de un ritual.
Este
objeto maestro, los dos cascos, la corona con adorno imitando plumas y dos recipientes
en forma de totuma alargada, con tapa, utilizados probablemente para guardar y
llevar las hojas de coca, hacían parte de los ajuares con los que se enterraron
varios líderes en una tumba en el municipio de Puerto Nare, en el Magdalena
Medio antioqueño.
Los orfebres del período Quimbaya Temprano
elaboraron además figuras realistas y estilizadas de diversos animales.
Los más representados fueron caracoles e insectos en metamorfosis, como
pupas de mariposa, que pudieron tener significados relacionados con los ciclos
de la naturaleza y la sociedad.
Un colgante en forma de cuadrúpedo
con cabeza de ave, proveniente de Antioquia, contenía carbón que
fue fechado por el Museo del Oro en 240 a.C. Otro colgante zoomorfo, con dos animales
estilizados, data de 190 d.C.

A
partir del 800 d.C. se dieron cambios profundos en las sociedades del Cauca Medio.
La población creció y asimismo la producción agrícola
y textil, de cerámica y de adornos de orfebrería. Se transformaron
las creencias, los objetos y los símbolos; los entierros primarios en tumbas
de pozo con cámara se tornaron comunes.
Las modificaciones del
cuerpo y ciertas posturas comunicaban características de las personas,
como su grupo social y su rango. En figuras humanas enterradas con los muertos
para acompañarlos y protegerlos, los ceramistas reprodujeron la pintura
corporal que se aplicaba con sellos y rodillos de cerámica, las ligaduras
de cuentas blancas que deformaban brazos y piernas, y las deformaciones del cráneo.
Durante
el período Quimbaya Tardío los adornos de orfebrería tenían
con frecuencia formas geométricas simples y decoraciones esquemáticas.
Algunos, como las narigueras en forma de aro y de alambre retorcido, fueron de
uso común. Se insertaban adornos en las aletas de la nariz, debajo de la
boca y otras partes del rostro.
Las sociedades del período Quimbaya
Tardío habitaron con preferencia las zonas templadas, tanto en casas dispersas
como en aldeas. Vivían de la agricultura, la cacería, la pesca y
la recolección. Sembraban maíz, fríjol y batata en las laderas,
con eras y zanjas para controlar las avalanchas y la erosión. Extraían
oro y sal, hilaban, tejían y trabajaban la arcilla y los metales, parte
de cuya producción dedicaban al intercambio con grupos vecinos y lejanos.
Numerosos objetos se preservaron y hoy nos permiten formarnos una idea
de la vida cotidiana de estas comunidades. En la cacería y la guerra utilizaban
propulsores y dardos fabricados en madera de palma. Cazaban venados (Mazama),
dantas (Tapirus), pecaríes (Tayassu pecari), zarigüeyas
(Didelphis), armadillos (Dasypus), conejos (Sylvilagus) y
otros animales.
Los volantes de huso elaborados en cerámica eran
utilizados en el hilado del algodón. El volante, ajustado a la parte inferior
de una varilla de madera, mantenía el movimiento de rotación necesario
para torcer el hilo y enrollarlo alrededor del huso. Estos instrumentos para el
hilado son tan frecuentes que nos poermiten imaginar que los textiles lo eran
también. Una cinta tejida en algodón, con placas colgantes de metal,
se preserva en el Museo y fue fechada en 850 d.C. La producción de cerámica
variaba dentro de la región del Cauca Medio. Hacia el sur elaboraban objetos
de múltiples formas, algunos decorados con pintura negra sobre fondo rojo,
crema o una combinación de ambos colores. Por su parte, los grupos asentados
al norte del Cauca Medio elaboraron una alfarería de color marrón
o gris con formas romboidales, decorada con incisiones y figuras aplicadas, así
como vasijas de color naranja adornadas con pintura blanca.
La producción
de objetos en cobre era una actividad importante. Con este metal los orfebres
manufacturaron pectorales, brazaletes, collares y cascabeles.
Hacia 1540
los europeos encontraron en la región del Cauca Medio una población
numerosa y diversa que con las guerras de conquista sufrió caos y aniquilación.
Los conquistadores españoles contaron en las crónicas que los caciques
de esta región vivían en grandes casas rodeadas por empalizadas,
donde guardaban imágenes y los cuerpos desecados de sus enemigos, y realizaban
rituales de canibalismo. También relataron que se adornaban y vestían
para parecer animales; que usaban adornos de metal y plumas, se pintaban la cara
y el cuerpo, llevaban un taparrabos largo como una cola, las uñas largas
como garras y pieles de animales en la espalda.
Ante las diferencias de costumbres, lengua y política, los europeos clasificaron
a los indígenas en "provincias" que llamaron Caramanta, Zopía,
Quincha, Irra, Anserma, Chanco, Arma, Paucura, Pozo, Picara, Carrapa, Quimbaya,
Quindo y otras. Varios de estos nombres permanecen en la geografía de la
región.
En los pectorales de orfebrería se ven repujadas
figuras de hombre-jaguar, hombre-rana y hombre-lagartija, que probablemente representaban
a los caciques con sus atuendos rituales de animal.
Quimbaya
en la exposición del Museo del Oro.
Cascos, narigueras y poporos. Símbolos de poder en el Cauca medio y Antioquia
en el Periodo Temprano. Hombres-lagartija
y señores-felinos. El poder de la transformación en el Cauca medio
en el Periodo Tardío.
Entierros en
urnas-útero. Una visión circular de la vida y la muerte |