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Este pacto surgió en mayo de
1969 como una reacción a las dificultades prácticas
de adelantar la integración a escala latinoamericana.
Agrupó en un comienzo a Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador
y Perú, pero más tarde ingresó Venezuela
y se retiró Chile. Luego de un comienzo auspicioso, el
proceso se estancó, en particular durante los años
ochenta cuando los países experimentaron graves dificultades
en el sector externo que llevaron al incumplimiento sistemático
de los compromisos. No obstante, desde finales de esa década
y gracias al empujón político de los propios presidentes
y sobre bases más flexibles, la integración subregional
andina cobró nuevo impulso y los países asumieron
compromisos tendientes a consolidar el espacio económico
ampliado. Para ello, se ha buscado perfeccionar inicialmente
la zona andina de libre comercio mediante la aplicación
de un programa de liberación (reducción y eliminación
de aranceles entre los países miembros) y la adopción
de un arancel externo común (el arancel que se cobra
a mercancías provenientes de terceros países)
con el fin de constituir una unión aduanera. Igualmente,
se prevé un desmantelamiento progresivo de las listas
de excepciones y una gradual armonización de las políticas
económicas. Dentro del grupo, Colombia y Venezuela, cuyo
intercambio comercial e interdependencia económica son
más estrechos, han decidido profundizar y acelerar su
integración binacional, proceso que se ha facilitado
por razón del acercamiento que han registrado sus políticas
macroeconómicas y del dinamismo que han mostrado sus
economías, de modo que el intercambio ha tenido un avance
sin precedentes desde comienzos de los años 90. Ello
ha dado pie para pensar en esquemas de pago con utilización
de sus monedas nacionales (desdolarización del comercio)
a fin de agilizar y reducir costos de los pagos. Igualmente
la esfera de los intercambios se ha extendido a los proyectos
de inversión, colocación de bonos y adquisición
de instituciones financieras colombianas por capitales venezolanos.
Todo ello permite esperar que en el futuro se logre consolidar
aún más este proceso de unificación económica.
De igual manera, se ha avanzado con mayor decisión en
la armonización de las políticas macroeconómicas,
aunque subsisten áreas donde, en razón de los
resultados disímiles, resulta difícil lograr avances
rápidos.
Puede encontrar más información en:
¿Qué es el Grupo de los tres (G-3)? |
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A finales de 1990, Colombia, Venezuela
y México establecieron un grupo de consulta y concertación
sobre la situación regional que ha evolucionado hacia
metas más ambiciosas de integración económica
que se traduzcan en la consolidación de una zona de
libre comercio hacia finales de los años 90, incluyendo
no sólo los bienes sino los servicios. También
se trata de un proceso gradual que implica una delicada negociación
que permita una adaptación del aparato productivo de
los países y tratamientos especiales para sectores
donde las diferencias iniciales sean muy marcadas (por ejemplo,
siderúrgico, automotor, petroquímico), lo mismo
que en aspectos donde la diferencia en legislación
implique dificultades para una apertura rápida (por
ejemplo, la prestación de servicios financieros).
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Integrado inicialmente por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay,
se estableció, a partir de 1995, una unión aduanera
mediante un programa de liberación comercial que incluye
un proceso de desgravación progresiva y automática
para el universo arancelario, aunque con listas de excepciones
que deberán ser eliminadas progresivamente. Obviamente,
incluye la adopción de un arancel externo común.
Para facilitar y complementar este programa dirigido al intercambio
se contempla una armonización de las políticas
macroeconómicas y sectoriales. La participación
de las dos economías más grandes de América
del Sur -Brasil y Argentina-, unida a la creciente liberación
que han venido experimentando las demás economías
de la región, ha llevado a otros países a vincularse
al acuerdo como es el caso de Chile y Bolivia. Con el tiempo,
es probable que Mercosur atraiga nuevos miembros y se constituya
en la unión económica más importante
de América Latina.
¿Qué es el Mercado común centroamericano
(MCCA)? |
El propósito de establecer
un mercado unificado de los países centroamericanos
es aún más antiguo que el de la ALADI, pues
se remonta a 1951, pero su realización se ha visto
obstaculizada por graves eventos políticos y factores
externos. Hacia finales de los años 80, empero, se
han dado condiciones propicias para retomar la ruta de la
integración regional inspirada en una proyección
conjunta hacia afuera de los países del área.
De este modo, los presidentes de los países centroamericanos
han señalado que para tal propósito se debe
perfeccionar una zona de libre comercio y utilizar el mercado
común regional para lograr una mayor inserción
en el mercado mundial.
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¿Qué es la Comunidad del Caribe (Caricom)? |
Constituida desde 1973 por 13 estados
anglo-parlantes (Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice,
Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, Monserrat, San Cristóbal
y Nieves, Santa Lucía, San Vicente, Trinidad y Tobago)
con el propósito de fortalecer las relaciones económicas
y comerciales de los países miembros y lograr un mayor
grado de independencia y avance económico, así
como coordinar sus políticas externas y lograr una
cooperación en áreas no económicas como
educación, salud y transporte. Una vez superados algunos
reveses y problemas, ha resurgido el compromiso de lograr
la integración que permita ampliar el mercado regional
complementado con una política activa de promoción
de exportaciones extra-regionales y adecuadas y estables políticas
macroeconómicas. Igualmente, se discute la conveniencia
de ampliar la comunidad a otros estados de la región,
incluyendo algunos que no sean anglo-parlantes.
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¿Qué es la Cuenca del Pacífico? |
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Un fenómeno de gran trascendencia
en el proceso de configuración de un nuevo ordenamiento
económico en el mundo de cara al siglo XXI ha sido la
consolidación de los países asiáticos del
Pacífico como un nuevo centro de enorme potencial productivo
y tecnológico que ha adquirido ya un notable protagonismo
en las corrientes comerciales del mundo contemporáneo.
No se trata de una asociación formal de países
que pretenda la unificación de sus mercados, sino de
un núcleo con una dinámica conjunta e interdependiente
que ha adquirido una gravitación determinante en la vida
económica y comercial del mundo. El líder de este
grupo de naciones es el Japón, e incluye además
a los países del sudeste asiático de industrialización
reciente, como son Taiwán, Corea, Hong Kong y Singapur
y a los cuatro países miembros de la Asociación
de Naciones de Asia Suroriental (ASEAN), Tailandia, Malasia,
Indonesia y Filipinas. El peso relativo de este conjunto de
países podría aun aumentar de manera sustancial
en la medida en que se pueda consolidar el surgimiento económico
de la China y fructifiquen los esfuerzos que realiza la India
para sumarse a esta dinámica. Inclusive, este fenómeno
podría involucrar al continente australiano, tradicionalmente
vinculado al occidente. Para América Latina esta perspectiva
no debe desconocerse, por lo cual es de gran importancia comenzar
a acrecentar los vínculos con los países de esta
cuenca que ofrece un incalculable potencial comercial.
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